jueves, 11 de marzo de 2021

Olvidé mi nombre

 A veces me confundo
me enredo y me desordeno
casi como si estuviera alterada
en esto tan mínimo
y también en aquello que luce enorme
acaso debo permanecer
confundida, perdida en la sima
de la que llamo mi montaña
esa montaña que ha sido mía
y que he añorado siempre
esa montaña de tierra roja
que poco a poco araño
y que a está ahora
derramada en su falda,
así como si fueran granizos de la tarde…
y si, hoy olvido mi nombre
y ya no encuentro tus ojos
me perturbo
y me reduzco
a la ausencia,
pareciera
que ya no soy yo
sino alguien
sin alias
sin cuerpo
sin mirada
y sin rostro
pareciera…
 
Miriam de León Escobar
©️®️

Guatemala, 09 de marzo de 2020.

miércoles, 10 de marzo de 2021

Confusión

Llego ahora, llego hoy,
con mis pasos rezagados
como si fuera una barca
que boga sin norte.
Sé que busco algo
algo como una ausencia
quizás, una señal que ahora olvido
una sospecha, que quizás tuve antes
pero sé, que la he perdido
si, es como un búsqueda eterna
de algo que quizás he abandonado
de algo que tal vez fue mío
hace tanto como mucho
que olvidé ya hasta su nombre
hoy no encuentro su color,
ni su recuerdo, en esta tarde tan anochecida,
si, el momento también se perdió…
Sé que es algo, o alguien,
o quizás un sentimiento
o una emoción que te hace estremecer
y que aún repiquetea en tu conciencia
como martillito de oro
como un cencerro o como una campanilla
que suena intermitentemente
hasta llegar a enloquecerte
quizás sea un remordimiento
como un candil que se prende y se apaga
mientras tú, con pasos lentos, sigues
como una barca sin norte
que se pierde en la bruma
de ese horizonte
ese horizonte que siempre has buscado
pero que ahora,
sin saber por qué
arrinconaste su nombre
des dibujaste su color
y sus segundos se alargaron
y así, tanto como digo
los he arrinconado
por completo
en el tiempo…
Miriam de León Escobar
©️®️
Guatemala, 11 de enero de 2021.

La enfermedad del alma

Sentí pena por ella,
¡tanta!, como mucha
advertía su resentimiento, su irritación
y arranques desmedidos
parecían sembrados en el alma
hasta lo más hondo de lo profundo
rebasaban lo inimaginable
querían lastimar, herir y ofender
sus direcciones eran claras como el agua
habían nacido junto con ella
no quería que nadie se interpusiera
ni le diera direcciones ni consejos
era ella quien siempre tenía la razón
y ella decía siempre la última palabra
no le importaba atropellar, empujar
maltratar y descargar su cólera contenida
parecía que se complacía hiriendo
y lastimando con uñas y dientes
y era siempre a quienes más amaba
se vengaba con toda la rabia posible
no sabía a ciencia cierta
de qué o de quien se desquitaba
y si, según ella, había vencido…
pero la verdad, erraba a cada paso
en ese caminar de su tortura propia.
Que tremenda penitencia
había nacido con el corazón más duro
el corazón más cruel,
y el alma más perversa
y así y todo,
venía con las manos vacías
que amargura
¡que tormento!
Ella tan llena de tormentos,
vivía con la pena y la congoja,
sufría con todo y sin nada
tanto como bastante
porque la desdichada
había traído a cuestas,
sin saberlo,
la enfermedad
del alma…
Miriam de León Escobar
©️®️
Guatemala, 07 de enero de 2021.

A la señora bonita

A Alma Ethel Valenzuela

Volví a encontrarla hace tan poco
tan poco como mucho pero allí estaba ella
no pude verla creo que la imaginé
así que escuché su voz dulce
y descubrí que era precisamente
aquella voz tierna de antaño
aquella voz hecha quimera
que llegaba por el hilo inalámbrico
de un teléfono oportuno
y el resto lo hizo la imaginación
allí estaba ella, mi amiga bonita
que hoy sufría de una enorme afección.
Intentamos con ahinco no pensar en ello
y así pudimos conversar minutos pequeños
minutos que al final los hicimos enormes
y así surgieron de nuevo fantasías
ensueños, delirios
o quimeras antiguas
podía imaginar su sonrisa
sus manos de nieve
y su voz tan suave, tan dulce
tan dulce
como el turrón
y así los minutos pasaron
los minutos cruzaron
los minutos crecieron
como una llovizna suave
una llovizna tenue
que ha quedado para siempre
metida en mi corazón…
Miriam de León Escobar
©️®️

Guatemala, 18 de febrero de 2021.
Astrid Cazali