sábado, 1 de agosto de 2020

¿Dónde está?

Hace mucho tiempo 
perdí mi camino color ocre
aquel que me cubría 
de polvo los zapatos
y me ensuciaba 
la cara y el pelo
aquel, que con su trazo suave
como dibujo de niño
conseguía perderme 
por sus calles de espejismo
sí, hace mucho tiempo
que perdí mi camino 
aquel sendero cargado de llanuras
 que me llevaba con suavidad de la mano
me trasladaba 
por cualquier noche de niebla
noche de penumbra 
de tizne y de ceniza
de aquellos caminos 
que poco a poco
se iban torciendo por gusto 
se hacían senderos angostos
y que me conducían
por un paraíso llano, 
paraíso que ahora se abría 
en un sendero estrenado
un camino de lugares dispuestos
de crepúsculos imaginarios 
pero con sus mismas
tinieblas de ayer 
ahora,
abiertas…

Miriam de León Escobar
©️®️
Guatemala, 27 de julio de 2020.


martes, 28 de julio de 2020

Y el tiempo pasó

Me sorprendes
si, a cada instante
te digo que a veces
me desconciertas
en tus momentos de silencio
cuando tus palabras se pierden
y cuando luces un rostro distinto
me sorprendes
con la música que cantas
cuando te vuelves estrella.
Querría hoy recordarte de niña
con tu sonrisa espontánea
con los abrazos alegres
y dispuesta a mis cuentos
pero el tiempo se fue
se hizo de noche
muchas veces de noche
y el sol ha salido
como en tropel
y hoy te descubro reflexiva
te encuentro diferente
eres una mujer
y tu sonrisa ya es otra
mucho más prudente
mucho más sigilosa
tus pasos son más comprometidos
y tus abrazos que eran tan alegres
son ahora reposados
ya cerré el libro de historias
y hoy quiero pensar
en mi niña aquella
la de la sonrisa
espontánea
la de los brazos
alegres
y la que escuchaba
atenta a mis cuentos
en ella quiero pensar
ahora…

Miriam de León Escobar
©️®️
Guatemala, 23 de julio de 2020.


lunes, 27 de julio de 2020

Alucinación

Escribía y volvía a escribir
cuando escuché a lo lejos la algarabía
agucé el oído y allí estaban,
eran las carcajadas nuevas de las niñas
imaginé sus sonrisas,
tan sólo podía eso, imaginarlas
escuché claramente sus gritos festivos
que irrumpían a borbotones
a lo lejos llegaba el chapoteo del agua
parecía que jugueteaban en un estanque, quizás…
sus gritos enormes crecían como torrente
imaginaba que daban saltos y agitaban los brazos
quizás tan sólo era mi ilusión desmedida
pero las carcajadas poco a poco
se hacían más grandes tan grandes como una caída de agua
y así llenaban mi casa,
como una lluvia de primavera
anhelaba ver sus manos
que seguramente aleteaban como mariposas
¡eso me hacía tan feliz!
Creí que se trataba de Isabella,
la pequeña Isabella,
quien con sus hermanas retozaban en el patio
haciendo de sus momentos un paraíso propio
y así anudando y desanudando sus alegrías
urdían como hacer que el sol brillara más y más
y con el batir de sus manos sorprendentemente
traían también a la luna,
a las estrellas y a las nubes de colores
encumbrándolas como barriletes.
Así que ya no pude tener paz
y curiosa me acerqué al cancel de puntillas
pero no vi a nadie,
no había piscina, ni agua, ni voces, ni nada
¿lo habría imaginado entonces?
¿sería acaso mi pretensión loca
de descubrir sus risas?
quizás lo había soñado
y tan sólo divagaba
con aquellos tiempos
tan lejanos
de cuando era niña…

Miriam de León Escobar
Dedicado a la pequeña Isabella Cruz Lancerio y sus hermanas
©️®️
Guatemala, 16 de mayo de 2020.