miércoles, 10 de marzo de 2021

La enfermedad del alma

Sentí pena por ella,
¡tanta!, como mucha
advertía su resentimiento, su irritación
y arranques desmedidos
parecían sembrados en el alma
hasta lo más hondo de lo profundo
rebasaban lo inimaginable
querían lastimar, herir y ofender
sus direcciones eran claras como el agua
habían nacido junto con ella
no quería que nadie se interpusiera
ni le diera direcciones ni consejos
era ella quien siempre tenía la razón
y ella decía siempre la última palabra
no le importaba atropellar, empujar
maltratar y descargar su cólera contenida
parecía que se complacía hiriendo
y lastimando con uñas y dientes
y era siempre a quienes más amaba
se vengaba con toda la rabia posible
no sabía a ciencia cierta
de qué o de quien se desquitaba
y si, según ella, había vencido…
pero la verdad, erraba a cada paso
en ese caminar de su tortura propia.
Que tremenda penitencia
había nacido con el corazón más duro
el corazón más cruel,
y el alma más perversa
y así y todo,
venía con las manos vacías
que amargura
¡que tormento!
Ella tan llena de tormentos,
vivía con la pena y la congoja,
sufría con todo y sin nada
tanto como bastante
porque la desdichada
había traído a cuestas,
sin saberlo,
la enfermedad
del alma…
Miriam de León Escobar
©️®️
Guatemala, 07 de enero de 2021.

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