En ese mar
Hoy me sumerjo en un mar imaginado,
pareciera que el agua me purificara
como si fuera la santificación de los justos
de aquellos que buscamos el perdón
y perseguimos un poco el paraíso,
de los prudentes que no sabemos elegir el rumbo
así, que me quedo en silencio,
por tan sólo unos segundos
y con los ojos cerrados
creo adivinar el sonido de las olas
de esas marejadas que golpean rocas
y palpitan en la arena
ese mar que está lamiendo ahora
todas las heridas del mundo
escupiendo pecados, lanzando lamentos
y soltando su rabia
como si fuera un pedernal de granito
como una fiera sin alma
o como un justiciero de fuego
si, me sumerjo en ese mar imaginado
donde no encuentro el puerto estable
en donde el agua me santifique
me calme la angustia de los vendavales
y al fin concilie con la vida
desafíe los enigmas
y encuentre la prudencia
en el sosiego, en el sigilo
y en el silencio
de estar muerto…

