domingo, 20 de febrero de 2011

Luna

Sus manos dos abanicos...


Acompañada de coplas
guitarra y pandereta
nació una gitana,
su cabeza en almohada de rosas
y en cuna de madreselvas.

Luna se llamó la niña
así se llamó la gitana
y muy alegre
se pintó de mañana.

Sus manos fueron
dos abanicos
de pluma, seda y filigrana
y aletearon como pájaros
a una hora temprana.

La pequeña brincaba de gozo
y hundía los pies en el agua
mientras su hermosa voz
le cantaba
suavemente a las ranas...

Sí, Luna se llamaba la niña
Luna se llamó la gitana
con traje azul de bolitas
y un pañuelo de seda blanca.

Bailaba con su sombra
dando vueltas sin cesar
como un molino de viento
como un faro en el medio del mar.

Luna corre y se desliza,
come aceitunas, chupa las moras,
casi sin parar
conversa con los gatos,
los negros, los blancos
y los marrones,
y los maullidos de los felinos
la llevan de regreso a casa...

Luna bailó de nuevo con su sombra,
Habló de nuevo con los gatos,
volvió a comer aceitunas
y también chupó
el jugo de las moras,
y moviendo las manos
como dos abanicos
dos abanicos de seda, plumas y filigrana
cantó coplas
con guitarra y pandereta.

Washington, 3 de diciembre de 2007.

Mis respuestas

Ahí pegadas a la vida...


Pude encontrarlas,
durante el silencio de la noche
y en la mañana serena
estaban justamente
todas mis respuestas
pegadas a la vida.

Era muy fácil...
sólo había que pensarlo
y sentirlo
con el alma.

Era la dueña de mis respuestas
y ellas estaban juntas,
como ramos de claveles
y ellas me lo decían
con palabras atropelladas...
que podía amar y ser amada,
podía darme y recibir,
y también podría cantarle al viento
y caminar bajo la lluvia,
mientras el silencio
se me iría metiendo en la piel,
entonces
soñaría y sentiría
y volvería a pensarlo,
lo sentiría nuevamente
con el alma
lo tocaría con mis dedos
con los sentidos todos
en la noche silenciosa
y en la mañana serena,
en donde encontraría
amarradas
mis respuestas
precisamente
pegadas a la vida...

Panamá, 21 de diciembre de 2005.