Junto a usted...
La puerta entreabierta
me jaló
y desde ahí
empecé a soñar,
llevaba en el pecho
una sinfonía de colores.
me jaló
y desde ahí
empecé a soñar,
llevaba en el pecho
una sinfonía de colores.
Caminé despacio
y los corredores
se abrieron
me golpeó
de frente el eco:
era el susurro
de los monjes,
de sandalias
y plegarias azules...
y los corredores
se abrieron
me golpeó
de frente el eco:
era el susurro
de los monjes,
de sandalias
y plegarias azules...
Las buganvilias
colgaban del tejado
y los pichones
piaban en sus nidos
ateridos de frío.
colgaban del tejado
y los pichones
piaban en sus nidos
ateridos de frío.
En mi horizonte,
vi un escenario nuevo,
actores de pupilas brillantes
y párpados violeta,
pintores de bata,
pinceles y paleta;
músicos, de flautas dulces,
danzarines con tafetanes
y zapatillas
de listones rosa.
vi un escenario nuevo,
actores de pupilas brillantes
y párpados violeta,
pintores de bata,
pinceles y paleta;
músicos, de flautas dulces,
danzarines con tafetanes
y zapatillas
de listones rosa.
La nostalgia
y el sentimiento
se acercaron
sutilmente,
los escritores
dormitaron
detrás de una columna
y afirmaron los pies
en los escalones
de piedra,
el perfecto espacio
les arrancó
la palabra oportuna
y su pluma infinita
multiplicó
cuentos increíbles,
fábulas maravillosas,
e historias de príncipes pequeños
con rosas domesticadas propias,
leyendas de sombrerones,
cadejos y tatuanas,
y también poemas de
desencuentros.
y el sentimiento
se acercaron
sutilmente,
los escritores
dormitaron
detrás de una columna
y afirmaron los pies
en los escalones
de piedra,
el perfecto espacio
les arrancó
la palabra oportuna
y su pluma infinita
multiplicó
cuentos increíbles,
fábulas maravillosas,
e historias de príncipes pequeños
con rosas domesticadas propias,
leyendas de sombrerones,
cadejos y tatuanas,
y también poemas de
desencuentros.
De nuevo
caminé despacio
y los corredores
se abrieron
otra vez me golpeó
de frente el eco:
era verdad
podía escucharse
claramente
el susurro de los monjes,
de sandalias
y plegarias azules...
Guatemala, septiembre 12 de agosto de 2003.
caminé despacio
y los corredores
se abrieron
otra vez me golpeó
de frente el eco:
era verdad
podía escucharse
claramente
el susurro de los monjes,
de sandalias
y plegarias azules...
Guatemala, septiembre 12 de agosto de 2003.