viernes, 26 de junio de 2020

La Maestra

“En el Día del Maestro”

Así le decían a mi maestra
seño, seño, seño...
y esperarla en el salón era una fiesta
y ella se acercaba cada día
tan temprano como el sol
con su falda de mezclilla
y su saco verde limón
la seño se acercaba taconeando
como un soldado listo para la acción
acarreando libros y cuadernos color marrón
yesos de colores y bombones para la ocasión
y sus palabras cuando hablaba parecían canción
traía colgado de los labios una sonrisa
y tantas historias que contaba con el corazón.
Cuando ella hablaba se hacía silencio
y la escuchábamos con mucha atención
con los ojos muy abiertos y gran satisfacción.
No queríamos que la clase terminara
era hermoso oír sus palabras que llegaban de sopetón
mientras movía sus manos de ángel con gran algazara
en esas lecturas que nos daban mucha emoción
nosotras cada día la quisimos más y más
a la seño aquella
la de la falda de mezclilla
y su saco verde limón
con sus yesos de colores
y sus palabras hechas canción…

Miriam de León Escobar
Guatemala, 24 de junio de 2020.
Dedicado a los maestros y especialmente a Marian Cruz

Mi cómplice

Es la soledad
que se acercó a mi puerta
y que ha llegado ahora
se ha instalado
en mi espacio
si, es esa soledad del desamparo
que ahora está conmigo
es esa ausencia de todo
de abrazos, de quejas
y de palabras
es esa alucinación
de sueños sin imágenes ni fantasías
es esa expresión triste
en donde no hay voces
ni murmullos ni resonancias
ni tampoco sombras
donde los recuerdos se borran
poco a poco
las sonrisas se esfuman,
los aplausos se pasan al silencio
es esa soledad que ahora acaricio
a ella que luce tan blanca y pálida
a la soledad que hoy es destierro
a esa soledad de aislamiento
soledad rígida de condena
soledad que ahora
es mi mitad,
mi amiga
y mi cómplice
permanente…

Miriam de León Escobar
Guatemala, 7 de marzo de 2020.