lunes, 21 de diciembre de 2020

El retrato de bodas

A Cynthia y Jorge

Se encontraban allí los dos
justamente los que debían estar
él y ella, ella y él, y los más inmediatos
era diferente a lo que habían soñado
estaban hoy en una iglesia imaginada,
sin él, sin ella, y sin todos los demás
pero los inseparables estaban allí
a pesar de los vientos y los huracanes
poco a poco se revelaba
una imagen y otra y otra
era como un carrete de cinta trasnochada
eran retratos superpuestos en las redes
como una colección de instantáneas
tal como un tejido fino de afectos,
de devociones, y de ternuras traslapadas,
eran imágenes que se iban sumando a placer
y así se instalaban en mi ordenador
en ese cerebro electrónico que los perseguía
y que los alcanzaba para no soltarlos
allí estaban él, y ella, con sus palabras suaves,
con sus movimientos tímidos de novios nuevos
ofreciendo gentilmente sus sonrisas frescas
y con sus manos juntas desafiando al mundo
¡era su boda!, ¡su unión consensuada!
Esa fusión que germinaba hoy,
como una flor estrenada en un vendaval súbito
y así, metida dentro de mi computadora,
surgía una red infinita con sus cables coaxiales
donde iba suponiendo paso a paso
esa ceremonia tan esperada
esa boda que ahora era perfecta
esa boda tan anhelada
que entre cables, enchufes
módems y redes cibernéticas
me permitían hoy verlos salir del brazo
como marido y mujer, como compañeros
y entonces mi abrazo etéreo,
mi abrazo cálido
llegaría en ese instante como
un suspiro…
Miriam de León Escobar
©️®️
Guatemala, 5 de diciembre de 2020.





Así nací, así…

Mi madre me imaginó sencilla
cuando quizás empezó a pensarme
así que sin sábanas de seda
vine al mundo desnuda, sin afeites,
y sin mirada en el rostro…
Sé que cuando nací vine sin manos,
sin horizonte y sin sueños
¿o quizás si?
quien sabe si ella, mi madre, pensaba diferente
quizás era una mujer de avanzada
así, que inicié mi caminata por el mundo
cubierta por un manto sencillo
y los pies completamente desnudos.
Los primeros pasos fueron pequeños
y así fue como me encontré
de golpe con aquellos atardeceres
de lunas azules recortadas,
descubrí entonces las sonrisas espontáneas,
y sorprendí la polifonía de la música
todo eso mientras admiraba el paisaje
de pinceles amplios
seguí la marcha y así sin pensarlo
me encontré con la danza resumida
y también con los escenarios perfectos
pero, yo, había nacido descalza
sin rostro ni mirada
sin horizonte y sin sueños,
mi amanecer había sido tan humilde
como la lluvia de mayo…
Así que, no tuve más, que calzarme
las zapatillas del poeta
sus sandalias de sueño
la de huertos absolutos
y con tenerlas mi corazón latió
como un corcel desbocado
y sin más ni más
cogí el lápiz del cuento
y el papel blanco del verso
y así, empecé
poco a poco
e ingenuamente
a escribir…
Miriam de León Escobar
©️®️
Guatemala, 29 de septiembre de 2020.

Como si pintara

Querría escribir y escribir
con esas palabras que no se detienen
esas palabras que son como un viento escapado.
Querría hoy empezar a garabatear
en mi cuaderno sonámbulo,
ese cuaderno que es solo mío.
Primero borronearía quizás
y luego ya más seriamente anotaría lo preciso.
Escribiría tal vez acerca de los anhelos
de los amores comprometidos
y también de los abandonos
Entraría con el arte por la puerta grande,
como si pintara un cuadro con palabras
cantara una ópera con mis versos
o relatara historias imaginadas
o tal vez como si actuara en el escenario.
Si, querría escribir
y escribir, y escribir
como si perteneciera
a un viento escapado
o como un torbellino de sueños
como un hervidero de abejas
cosas hilvanadas con estambre grueso
esas de puntadas grandes que jamás,
jamás,
se deshacen…
Miriam de León Escobar
©️®️
Guatemala, 18 de septiembre de 2020.