jueves, 5 de marzo de 2020

La sirena

en mi silencio de destierro
en mi habitación personal
se metió como un verdadero intruso
era un aullido
un aullido apesadumbrado
un llanto de desconsuelo perpetuo
era un lamento que parecía no terminar
¡uuuuh! ¡uuuuh! ¡uuuuh!
las paredes se estremecían
como si fueran de paja
y sentía que esas paredes
caerían en cualquier momento
y el grito parecía no tener fin
cerré los ojos y no quise pensar más
no quería imaginar
inventaba si, percibía
a esa vagoneta blanca
con la cruz pintada en su puerta
esa vagoneta indiscriminada
que no cesaba de gritar
no paraba de aullar
y yo imaginaba
a alguien,
un cuerpo sin cara
un cuerpo sin sexo
que se acurrucaba
alguien que casi no respiraba
alguien que poco a poco
se hacía más pequeño
alguien que se hacía más volátil
alguien que poco a poco
aprendía
cómo
es
eso
de
morir…

Miriam de León Escobar
Guatemala, 5 de marzo de 2020.


Te supe sola

Para Ana Lucía García Ruano – “A las tres de la tarde”

Y hoy lo descubro
que te viste muy sola
¿fue ayer, hoy o mañana?
quizás todo pasó en el borde
en esa orilla del mundo abierto
quizás todo fue como son las cosas sencillas
como la lluvia que te moja
 y como los campos florecidos
sí, fue precisamente
cuando asomaste tus manos
como una flor sin pétalos
y cuando tus minutos
fueron momentos sin tiempos
o quizás cuando tu canción
se quedó sin música
la vida te jugaba una mala pasada
y el camino se hacía tan escabroso
que los pasos se congelaban
en una calle sin viaje
te habías pensado
en un paisaje dispuesto
o con un destino elegido
e imaginaste que habías nacido
con un rumbo abierto y propicio
o quizás con un destino más amable
entonces, prescindiste
de lo importante
que era estar
donde debías estar
porque tu destino era nacer
y el resto vendría
fácil, suave y grande
porque tú tenías ya una misión
la tarea que te ocupa
ese quehacer que ahora dispones
o tal vez ese poder
que ahora eliges…

Miriam de León Escobar
Guatemala, 5 de marzo de 2020.

Fotografía tomada del muro de Ana Lucía Garcías Ruano.


miércoles, 4 de marzo de 2020

Si fuera libre

Como un sonido abultado
como un viajar lento
así como son las cosas blancas
así como son las cosas nuevas
como los cuadros de mi cuarto
como el tic tac de los minutos anchos
como ésta silla tan amable
que me transporta con diligencia,
como el ordenador que no me abandona
como las nubes que siempre imagino
como si por casualidad pudiera hoy
liberarme del alma
como si mereciera
que ella dejara libre el cuerpo
entonces ella hecha sombra
se transformaría en cometa
o quizás en estrella
o tal vez en pájaro
y entonces éstas manos mías
libres al fin
se hundirían soberanas en la tierra
y podría entonces besar mis rosas
y mi abrazo sería entonces rotundo
y en ese momento correría sin detenerme
treparía las escaleras transparentes de mi casa
en un mundo totalmente imaginario
en un mundo inventado
que sin ni siquiera propornérmelo
se metió hoy
en mi cuarto
y me hizo
por un instante
inmensamente
feliz…

Miriam de León Escobar
Guatemala, 4 de marzo de 2020.



Aquel Cardenal
A Ernesto Cardenal

Desde aquel día lo tuve
lo conocí así nada más
y nunca jamás salió de dentro de mí
porque él era un cardenal que cantaba
y no dejaba de cantar, cantaba tan hermoso 
como la vida misma
le hablaba al humo tejido, a ese humo tejido 
como la niebla de estambres del Masaya
y a su laguna lapislázuli 
le contrapunteaba al cielo inmenso de su tierra
y por supuesto a su enorme lago de Managua 
y… al volcán ese de nombre tan musical, 
al Momotombo
a ese volcán tan enormemente resguardado 
por la ribera del lago Xolotlán
y él decía… que su tierra tenía 
un  color de cielo
y cuando la oscuridad llegaba
éste Cardenal nombraba a su patria 
“la noche de las tentaciones…”
tentaciones, blancas, verdes 
y tan nocturnas como las que más
queriendo todo el tiempo atraparlo
y hoy, fue el amancecer verdadero
el amancecer irrebatible, ese amanecer
donde él encontró de nuevo aquella casita que él imaginó
ese ranchito todo iluminado por la luna
con tierra mojada y agua alrededor
bañándola por todos los flancos
fue precisamente allí, donde éste Cardenal 
tan lleno de trinos, tan lleno de coplas
y tan lleno de versos 
escucha hoy, ahora
lo que él un día imaginó…
una mañana alegre
y muy fresca…

Miriam de León Escobar
Guatemala, 2 de marzo de 2020.

Fotografía del álbum de Ernesto Cardenal. 


El tendedero

Allí estaba, a mi diestra
la ventana, amplia, rotunda y luminosa
atravesada oportunamente por el balcón
ese balcón de círculos y líneas
con figuras continuas y categóricas
que simulaban una expresión molecular
y como si fuera un fantasma surgía la persiana
misteriosa y tenue, donde ambos balcón y persiana
se jugaban el oficio de desaparecer el patio
mientra tanto yo sentada e inómovil
intentaba capturar, encontrar,
o descubrir lo que allí se ocultaba,
y así los ojos subían y bajaban
tratando de hurgar cada vez más
escuriñando, pescando, curioseando
y poco a poco iban atrapando imágenes
como un cine en cinemascope permanente
en donde la primera escena
era una pared cubierta de hiedra
luego surgían láminas resbalándose
que presumían de permanecer derechas
cuando de pronto, sorpresivamente
miles de colores inundaron mi espacio
rojos, verdes, amarillos y fuxias,
casi como si fuera un torbellino
entraban como un torrente
como una lluvia de imágenes
invadiendo mi cuarto,
me quedé de una pieza
¡era el tendedero!
ese tendedero de lazo trenzado
que ondeaba en el patio
con camisas, sacos, calcetas y mantas
todo suspendido simulando una multitud
y… las gotas de agua
escurriendo de las mangas, de los cuellos y los ruedos
todo moviéndose despacio como si fueran personas
y así,  todo surgía poco a poco
como si fuera un cuadro permanente
un cuadro de Picasso
un cuadro tan lleno de colores
queriendo abrazar la tarde…

Miriam de León Escobar
Guatemala, 28 de febrero de 2020.