lunes, 25 de mayo de 2020

Afortunada

Y traía un trébol
colgado del cabello
era mi niña bella que había llegado;
en sus rizos morunos
las hojas rizadas se pegaban como gasas
eran las hojas verdes de terciopelo;
y así la niña resplandecía como las estrellas
e iluminaba como el sol de la mañana
y al nacer  supo que sería dichosa
no sabía cuánto pero lo presentía
y la niña creció y creció
y de pronto conoció el amor
ese amor pleno que llega con la madrugada
la madrugada de la vida misma
tempranamente y en el mejor momento
y éste amor creció y creció
como la pasión más grande
esa pasión que se desborda como un vendaval
esa pasión con viento y con estrellas
con música de céfiros y con sus lunas azules
ese amor único que jamás se derrama
y así llegaron los besos y los abrazos
esos besos y abrazos que llegan como torrente
y los dos fueron felices…
La vida los separa hoy
y con certeza saben que nada los aparta
porque ella lo piensa, lo anhela, lo sueña
y él tamién la anhela, la piensa, la sueña
y con la impaciencia de la espera
hoy, él con sus manos florecidas
y su corazón desbocado
corta una rosa salvaje
tan salvaje como su amor
y así con el aroma de sus besos
y las caricias de sus manos
llega a las brazos de la niña bella
y ésta rosa tan feroz
como el amor más grande
tan salvaje
como la pasión
la hace inmensamente
feliz…
Miriam de León Escobar
Guatemala, 24 de mayo de 2020.

A Daniela y a Hugo…


Etérea

Y así te encontré hoy
en el jardín del amigo
en esa tela cibernética
que teje invariablemente
con sus teclas mágicas de sueño.
Eras tú quien me atrapaba el suspiro
con tus alas transparentes
como el encaje de mis desvelos.
Eras tú mariposa mágica
que hoy me transportaba de nuevo
a cuentos de Sombrereros y orugas
y también de conejos blancos…
Te vi de pronto metida
en las telas de araña de plata
precisamente esa tela del ciberespacio
y me capturaste de inmediato
casi como si fueras un pez de sombra
en donde siempre tiembla el misterio,
y así te pude ver de cuerpo entero
con tu cuerpo largo y tus antenas eternas
y esas alas de seda que te conducen.
Esas alas que te llevan
invariablemente por caminos entretejidos,
en donde las estrellas y las nubes,
te esperan sin aguardarte
pero al final te hacen tiempo
siempre con los brazos abiertos
esperando tu vuelo
de alas transparentes…

(Fotografía de @Edgar Wever)

Miriam de León Escobar
Guatemala, 17 de mayo de 2020.