viernes, 14 de septiembre de 2012

A César Galindo, Tito



Mi papá prestado

Mi amiga del alma
me prestó a su padre
un día
y a partir de ese instante
en mi padre prestado
se convirtió.

Tenía él
un tesoro:
su alegría
la que guardaba
en el fondo del corazón
 
y cuando él reía
sus ojos brillaban
como dos luceros
para luego
hacerse pequeños
hasta casi desaparecer.

Él
le cantaba al viento
a las nubes
a las estrellas
y también al amor…
soñaba despierto
hablaba dormido
hacía discursos
era un trovador…

El que guardaba
su risa en lo profundo 
del corazón,
el que le cantaba al viento
y le cantaba al amor
él...
era mi padre prestado,
quien era todo un señor…

Washington, D.C., 11 de septiembre de 2012.