El cortejo del grillo
Hoy le nació el amor en las entrañas
germinó en un campo verde lleno de sol
y la luz de lo verde y lo verde de la luz
le creció en el suspiro, y en ese instante,
sospecho que le nació su nombre:
algo como grillo de campo o de árbol de la nieve
quizás así fue porque quien se lo dio
seguramente era un poeta.
Y fue ayer que él tuvo un sueño hermoso
una fantasía parecida a una doncella
con ojos y alas como los suyos
con esos ojos de montaña y esas alas de garza,
y fue así que se sintió enamorado y ya no tuvo serenidad
así que el flirteo de galán inició en aquel instante
raspó sus alas contra sus patas una y otra vez
era como una ensoñación perpetua
y así siguió y siguió y grilló sin cesar
era el cri-cri del amanecer derramado
era su grito absoluto que despuntaba en la madrugada,
que sin meditarlo, al final, se desbocaba en el atardecer
era su grito de amante de seducción,
su canto de cortejo amoroso
su flirteo de galán cautivado
era aquella música infinita
tan parecida a un fonógrafo
aquel hacedor de música apasionado
tan ilusorio como el canal perfecto de seducción
era justamente su melodiosa e insistente copla
que la llamaba, la atraía, sin detenerse
y así como es el amor infinito
sabía que se encontrarían con sus pasiones todas
y desde su habitación esférica
y su galería dispuesta para hacer música
desde aquel instante ambos serían actores
como “Eos”, la Aurora, y “Titono”, el grillo,
esos personajes de Safo de Lesbos…
esos galanes ejecutantes
que han quedado suspendidos
desde aquel día
en el altar
de las pasiones…
Miriam de León Escobar
Guatemala, 17 de diciembre de 2020
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