El cuadro
Simplemente veía la pintura de mi padreese cuadro que surgía con colores tenues
con matices iluminados por pinceles seductores
lucido con tonos rojizos, ocres, verdes y grises
esas tonalidades de óleo que parecían encerrar el sollozo
y fue allí donde él precisó su historia,
la historia de la enorme casa de pisos cenizos
y peldaños de piedra.
Y así que me dije que había llegado el momento
Debía escudriñar en los trazos tan sentidos
y un poco hurgar en su maestría
era allí donde surgíría poco a poco
la memoria cifrada de mi padre
allí estaría el patio de la casona
de los papás grandes, grandes
de los bisabuelos de abanicos,
botines y camisas de seda…
Y hoy descubría la imagen de la abuela
con lágrimas en los ojos
mientras su hermana,
permanecía a su lado muy quieta.
Si, era el adiós a la casa, la casa de la memoria toda
con sus vajillas, sus copas y candelabros
embalados con papel y algodón suave
y así la pena y la nostalgia
sabía que se irían apilando poco a poco…
Entonces vi en el fondo las gradas de madera
y más atrás en el zaguán
el señor de la leña,
y mientras tanto las flores
se asomaban en el cuadro
como espectros dorados
queriendo robarles el suspiro
mientras ellas seguían allí, valientes y recias
queriendo permanecer o imaginar
que jamás se marcharían
y que poco a poco se convertirían
en raíces de árboles,
en flores, pájaros, tejas
o columnas
de la casona
aquella…
Miriam de León Escobar
Guatemala, 8 de mayo de 2020.
Cuadro pintado por mi padre José Roberto de León Escobar, Chobe, en 1973.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario