Morí ayer…
Abrí los ojos
y la noche llegó
violenta, oscura…
La penumbra
me golpeó el alma
Y la luz se perdió
poco a poco
entre la niebla.
Mi horizonte ya no
estaba.
Morí un poco aquel
día.
Quise compensar
lo incompensable
el poder ver…
Me di ánimo
a mi mismo
dándome golpecitos
piadosos
en el hombro…
Y quise creer que sería
temporal.
Pronto llegarían…
las manos prodigiosas
del cirujano idóneo
o los conjuros secretos
de
de los magos
y Maximones
y… sí… volvería a ver.
Volvería a ver…
otra vez
ver
los campos rosados
de trigo
los atardeceres
de terciopelo
y especialmente…
las letras de mis
escritos,
eso… era lo más
importante…
mis escritos
urgentes…
El tacto se agudizó entonces,
los aromas fueron
intensos
Y escuché mejor los
susurros…
En el mundo de las
sombras
Estaba
inexplicablemente yo
Aunque no podía entenderlo…
Frente a mí
estaba todo,
quería escribirlo,
compartirlo…
Pero faltaba algo,
lo imprescindible
los ojos…
La noche llegó
violenta
La oscuridad
me golpeó el alma
mi horizonte
ya no estaba
morí un poco aquel
día…
Desde aquel día…
Yo…
ya estaba muerto…
Washington, enero 07 de 2013.
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