Mi papá prestado
Mi amiga del
alma
me prestó a su
padre
un día
y a partir de ese
instante
en mi padre prestado
se convirtió.
Tenía él
un tesoro:
su alegría
la que guardaba
en el fondo del corazón
y cuando él reía
sus ojos
brillaban
como dos luceros
para luego
hacerse pequeños
hasta casi desaparecer.
Él
le cantaba al
viento
a las nubes
a las estrellas
y también al
amor…
soñaba despierto
hablaba dormido
hacía discursos
era un trovador…
El que guardaba
su risa en lo profundo
del corazón,
el que le cantaba al viento
y le cantaba al amor
él...
era mi padre prestado,
quien era todo un
señor…
Washington,
D.C., 11 de septiembre de 2012.
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