Ausencia...
Como cualquier día
desperté temprano,
como programada
empecé a moverme de prisa.
Me acerqué como otras veces
a un fogón dibujado
y entonces el café
y la avena surgieron.
Y creo que todo
pasó de esa manera...
desperté temprano,
como programada
empecé a moverme de prisa.
Me acerqué como otras veces
a un fogón dibujado
y entonces el café
y la avena surgieron.
Y creo que todo
pasó de esa manera...
El ruido de la mañana
entraba por las ventanas,
y el sol brillante empezó
poco a poco a apagarse,
como en un cine viejo que se prende
con escenarios en blanco y negro.
entraba por las ventanas,
y el sol brillante empezó
poco a poco a apagarse,
como en un cine viejo que se prende
con escenarios en blanco y negro.
Me maginé dormida
y desde ese punto
el alma se me salió del cuerpo.
Fue como morir un poco
ya que mi ausencia
llegó en ese mismo instante
en el que mi mente
cercó tajantemente el recuerdo.
y desde ese punto
el alma se me salió del cuerpo.
Fue como morir un poco
ya que mi ausencia
llegó en ese mismo instante
en el que mi mente
cercó tajantemente el recuerdo.
Él fue quien me lo contó:
que sí... que le besé
y le amé apasionadamente
como siempre ocurría,
en los encuentros cotidianos,
que sí, que así fue,
que me perdí en sus brazos
y que ese beso
oblicuo y perpetuo
lastimosamente
para siempre lo borré...
que sí... que le besé
y le amé apasionadamente
como siempre ocurría,
en los encuentros cotidianos,
que sí, que así fue,
que me perdí en sus brazos
y que ese beso
oblicuo y perpetuo
lastimosamente
para siempre lo borré...
Tomé una ducha
y esperé por él,
como en un limbo de tristeza,
sentada en la orilla de la cama
y en la búsqueda angustiosa
de mi memoria.
Lloré entristecida entonces...
Le pedí a él cuentas de mi historia,
de mis momentos más cercanos.
Pero estaba perdida
sin saberlo siquiera
y eso terrible me estrujaba
implacablemente el alma.
y esperé por él,
como en un limbo de tristeza,
sentada en la orilla de la cama
y en la búsqueda angustiosa
de mi memoria.
Lloré entristecida entonces...
Le pedí a él cuentas de mi historia,
de mis momentos más cercanos.
Pero estaba perdida
sin saberlo siquiera
y eso terrible me estrujaba
implacablemente el alma.
Morí un poco aquel día...
Seis horas de mi vida
se borraron de mi memoria
dejándome confundida y vacía.
Seis horas de mi vida
se borraron de mi memoria
dejándome confundida y vacía.
¡Tuve miedo a dormir
y luego negar lo indiscutible!
Olvidar los rostros que conozco
y no encontrar
el beso que me aguarda...
y luego negar lo indiscutible!
Olvidar los rostros que conozco
y no encontrar
el beso que me aguarda...
No quiero despertar,
no quiero despertar
como aquella mañana,
en que mi ausencia
llegó así, de golpe,
como cuando por la ventana
entraba el ruido de la mañana,
y el sol brillante empezó
poco a poco a apagarse,
aquel día...
cuando morí un poco
y el alma
se me salió del cuerpo...
no quiero despertar
como aquella mañana,
en que mi ausencia
llegó así, de golpe,
como cuando por la ventana
entraba el ruido de la mañana,
y el sol brillante empezó
poco a poco a apagarse,
aquel día...
cuando morí un poco
y el alma
se me salió del cuerpo...
Washington, 20 de septiembre de 2009.
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