Los pares perdidos
No sé por qué
siempre pienso en ellos
en el zarcillo, en el guante,
en la peineta,
en la calceta izquierda
y en la pantufla derecha
en todo lo que se extravía
y no sé por qué aunque pongamos
patas arriba la casa
nunca se encuentra lo perdido
me ha entristecido siempre
saberlos huérfanos y desamparados
acaso estén debajo de un mueble
en la juntura de una pared
en el resquicio de una puerta
o quizás, quizás en la calle
tal vez si encontraron lo extraviado
estimaron que era inservible
¡y, a la basura!
no comprenden la falta que le harán a su par
cuánto tiempo en la búsqueda del descarriado
dar vueltas buscar debajo de los muebles
en el jardín o en las gavetas múltiples
y hasta en los lugares más extraños
todo en el intento de rastrearlos
y mientras tanto
el que se quedó en casa
se encuentra desolado,
se ha quedado “sonto”
y se siente totalmente abandonado
cada día recordará a su otra parte
y se sentirá desamparado
como cuando alguien que uno ama
se va para siempre por la puerta ancha
y te quedas perplejo casi paralizado
y permaneces esperando su palabra
recordando su abrazo
dando vueltas en sus tiempos
acariciando su risa
pero siempre con ese agujero
enorme enquistado
en el corazón…
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