La senda perfecta
Y allí estaba yo
con la sorpresa
en la mirada
y esa presunción
del descubridor,
pero no era yo,
era el hallazgo
de ella, si de ella
que con su instantánea prestada
me enganchaba con su tarde propia
y esa tarde personal
era un verdadero deleite
y en el instante mismo
que se desplegó ante mí
me sentí rodeada de lo verde
de ese verde que te atrapa el suspiro
de ese verde que se te cuelga del alma
y así en un abrir de ojos
el paisaje se fue abriendo
haciéndose cada vez más amplio
y vi el cielo caer por pedazos
resbalaba como una llovizna
me pareció una señal
y en ese momento sentí
que esa imagen era una promesa
y que la señal de la esperanza
estaba
a la vuelta
de la esquina…

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