Alucinación
Escribía y volvía a escribircuando escuché a lo lejos la algarabía
agucé el oído y allí estaban,
eran las carcajadas nuevas de las niñas
imaginé sus sonrisas,
tan sólo podía eso, imaginarlas
escuché claramente sus gritos festivos
que irrumpían a borbotones
a lo lejos llegaba el chapoteo del agua
parecía que jugueteaban en un estanque, quizás…
sus gritos enormes crecían como torrente
imaginaba que daban saltos y agitaban los brazos
quizás tan sólo era mi ilusión desmedida
pero las carcajadas poco a poco
se hacían más grandes tan grandes como una caída de agua
y así llenaban mi casa,
como una lluvia de primavera
anhelaba ver sus manos
que seguramente aleteaban como mariposas
¡eso me hacía tan feliz!
Creí que se trataba de Isabella,
la pequeña Isabella,
quien con sus hermanas retozaban en el patio
haciendo de sus momentos un paraíso propio
y así anudando y desanudando sus alegrías
urdían como hacer que el sol brillara más y más
y con el batir de sus manos sorprendentemente
traían también a la luna,
a las estrellas y a las nubes de colores
encumbrándolas como barriletes.
Así que ya no pude tener paz
y curiosa me acerqué al cancel de puntillas
pero no vi a nadie,
no había piscina, ni agua, ni voces, ni nada
¿lo habría imaginado entonces?
¿sería acaso mi pretensión loca
de descubrir sus risas?
quizás lo había soñado
y tan sólo divagaba
con aquellos tiempos
tan lejanos
de cuando era niña…
Miriam de León Escobar
Dedicado a la pequeña Isabella Cruz Lancerio y sus hermanas
©️®️
Guatemala, 16 de mayo de 2020.

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