Como la noche misma
Me sacudió tan fuerte
que hizo que me incorporara.
Surgió como una tromba
cuando yo empequeñecida
dormía con el sueño
de la inconsciencia,
cuando sorpresivamente estalló.
Era un genuino vendaval
era el silencio que vencía
a la noche con sus dedos
de ventisca,
parecía absurdo
que se revelara
justamente así
pero, allí estaba
era tan fuerte y rotundo
que quise cortarlo
con un cuchillo de plata
pero, a pesar que lo intenté
no pude hacerlo
era tan denso como la noche misma
y esa quietud angustiosa
que me atrapaba el cuerpo
y que me robaba el suspiro
se llevaba con sus dedos de lumbre
poco a poco
una brizna
de mi alma…
No hay comentarios.:
Publicar un comentario