Tan amada
Nos acercamos
el abrazo apretado
no necesitábamos
ni palabras ni voces
recordó mi nombre
cabezas juntas
tomó mis manos
besé su frente
cuánto la quiero
cuánto me quiere
no necesitábamos
ni palabras ni voces
todo estaba allí
el silencio era elocuente...
24 de agosto de 2019.
A Elena Berger Duarte, mi maestra de Monte María

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