El escritor
Buscaba y rebuscabalas palabras precisas
pero ellas
venían por segundos
y se marchaban
como saetillas de colores
¿hoy quizás no era el día?
escuché entonces
el tic tic tic de su teclado
y así me asomé curiosa
parecía que él era un letrado
o quizás un académico
no sabía cuál era su magia
pero el tic tic tic era persistente
y yo cada minuto, y cada segundo
enmudecía cada vez más
mientras él escribía
tecleaba y tecleaba
y su ordenador
se llenaba
rapidamente
de ideas
de historias
de duelos
y conquistas
de amores encontrados
y de besos ocultos
yo descubría que hoy
no era el día
y que mis palabras
esas que buscaba
ansiosamente
esas palabras precisas
eran ahora
de él…
Miriam de León Escobar
16 de febrero de 2020.

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