Toma de conciencia
Abiertos,
muy abiertos,
los
ojos se olvidan del sueño,
la
hierba en la mejilla
y
un libro de retazos
se
esfuma con la tarde.
Mi
conciencia en vegetal paréntesis
y
el gusano del tedio
roe
mis vísceras conformes.
El
mismo verde,
la misma tarde.
¡De
pronto… palpé o sentí
en
mis dedos a los muertos!
Veintiocho
muertos
veintiocho
gritos de luz
entre
la sombra
y
sin querer queriendo
grité
de rabia con el rencor del odio
gritos
de alba y esperanza…
19 de octubre de 1964l
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