El santuario de Inés
A Inés Boursot...
Llegué con la alegría fresca
que da el placer
del reencuentro
el reencuentro...
con la amiga
y llegué sí... por supuesto
con una sonrisa
pintada en el rostro
él... me acompañaba
y juntos y a sabiendas
invadimos
la habitación de Inés…
la invadimos sin armas
ni tambores
y de esa manera entramos...
a su hermoso santuario...
entrar en él parecía un pecado
y lo era
verla a hurtadillas
y espiarla en silencio...
y era el hecho... de estar en su cuarto.
Observarlo y amarlo
no tardó más de un minuto.
Ahí estaban
los cuadros de flores,
sus jirafas estilizadas
la sombrilla japonesa,
su mapa mundi cayendo del techo...
las flores de loto,
los pinceles enormes
colgados del espejo
la casa de muñecas
el abanico de cartón
pero...
lo primero al entrar
el tigre de Bengala
defendiendo majestuoso
la muralla del cuarto
que da el placer
del reencuentro
el reencuentro...
con la amiga
y llegué sí... por supuesto
con una sonrisa
pintada en el rostro
él... me acompañaba
y juntos y a sabiendas
invadimos
la habitación de Inés…
la invadimos sin armas
ni tambores
y de esa manera entramos...
a su hermoso santuario...
entrar en él parecía un pecado
y lo era
verla a hurtadillas
y espiarla en silencio...
y era el hecho... de estar en su cuarto.
Observarlo y amarlo
no tardó más de un minuto.
Ahí estaban
los cuadros de flores,
sus jirafas estilizadas
la sombrilla japonesa,
su mapa mundi cayendo del techo...
las flores de loto,
los pinceles enormes
colgados del espejo
la casa de muñecas
el abanico de cartón
pero...
lo primero al entrar
el tigre de Bengala
defendiendo majestuoso
la muralla del cuarto
con garras y colmillos de algodón...
así y todo nos quedamos...
sí… alli estaban
sus libros
sus muñecas...
la ratoncita Minnie
las fotos de niña con el abuelo
respiré profundo
la estaba recién conociendo
cada momento
me sentía más cerca
de pronto…
así y todo nos quedamos...
sí… alli estaban
sus libros
sus muñecas...
la ratoncita Minnie
las fotos de niña con el abuelo
respiré profundo
la estaba recién conociendo
cada momento
me sentía más cerca
de pronto…
la vi…
allí estaba
la bailarina japonesa
asomándose en el cuadro de fondo negro...
y luego sus zapatos de punta
y el traje de ballerina
blanco de tul como corresponde
entonces todo ésto
me hicieron pensarla
la bailarina japonesa
asomándose en el cuadro de fondo negro...
y luego sus zapatos de punta
y el traje de ballerina
blanco de tul como corresponde
entonces todo ésto
me hicieron pensarla
e imaginarla
bailando a Tchaikowski...
Debussy y Ravel y Liszt...
un remolino me hizo girar
como en un sueño
la japonesa, la pareja madera,
los sombreros caprichosos, el conejo,
la niña de cara morena
de pelo ensortijado...
el kimono colgado de la cortina...
los osos de peluche
y mil detalles más
conformando su habitación propia
como la de Virginia Woolf…
todo ha sido todo involuntario
no planeado
y tan bello a la vez
…perdona Inés
por haber estado
en tu cuarto
y sin planearlo
y sin armas
bailando a Tchaikowski...
Debussy y Ravel y Liszt...
un remolino me hizo girar
como en un sueño
la japonesa, la pareja madera,
los sombreros caprichosos, el conejo,
la niña de cara morena
de pelo ensortijado...
el kimono colgado de la cortina...
los osos de peluche
y mil detalles más
conformando su habitación propia
como la de Virginia Woolf…
todo ha sido todo involuntario
no planeado
y tan bello a la vez
…perdona Inés
por haber estado
en tu cuarto
y sin planearlo
y sin armas
ni tambores
hemos invadido
tu santuario sagrado...
hemos invadido
tu santuario sagrado...
Montpellier, 8 de julio de 2014.
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