De puntillas...
Llegó con el
alba.
Deslizándose
suavemente
y en
silencio…
y su beso
quedó suspendido
como una
estrella
se prende
del amanecer.
Con paso
sigiloso
y huella
diminuta,
como una
sombra…
azul a veces
y otras
transparente,
su caricia
se acercó
discretamente.
Sentí de
pronto
su abrazo
tímido,
y su
presencia
me golpeó
derramándose
intensamente...
casi a
borbotones.
Estaba allí,
pero no
podía verle,
tampoco tocarle,
sin embargo
presentía su latido.
Entonces se
aceleró mi pulso,
y en una
sola corriente
y en un
mismo camino…
nuestra
sangre
se hizo una
sola.
Como un ave
recostó su
ala,
y de pronto…
mi vientre
renació
como un
cántaro de nardos...
Sus dedos se
prendieron a mis vísceras,
y sus manos
hicieron nido en mi vientre,
y en la
primavera…
el otoño…
o quizás en
el invierno
llegará de
puntillas...,
...y me
llamará
…madre…
Guatemala,
abril de 2001.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario