domingo, 20 de febrero de 2011

Mis respuestas

Ahí pegadas a la vida...


Pude encontrarlas,
durante el silencio de la noche
y en la mañana serena
estaban justamente
todas mis respuestas
pegadas a la vida.

Era muy fácil...
sólo había que pensarlo
y sentirlo
con el alma.

Era la dueña de mis respuestas
y ellas estaban juntas,
como ramos de claveles
y ellas me lo decían
con palabras atropelladas...
que podía amar y ser amada,
podía darme y recibir,
y también podría cantarle al viento
y caminar bajo la lluvia,
mientras el silencio
se me iría metiendo en la piel,
entonces
soñaría y sentiría
y volvería a pensarlo,
lo sentiría nuevamente
con el alma
lo tocaría con mis dedos
con los sentidos todos
en la noche silenciosa
y en la mañana serena,
en donde encontraría
amarradas
mis respuestas
precisamente
pegadas a la vida...

Panamá, 21 de diciembre de 2005.

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