miércoles, 26 de enero de 2011

A mi padre

Desde el principio...


No puedo saber
el momento justo,
ni siquiera
la situación exacta,
tampoco
el lugar preciso...

Sé que a partir de entonces,
jamás tuve temores.
Le sabía allí...
y... eso
era suficiente.

Así fue desde el principio...
Cuando nací lo presentí.
Tenía al mejor de los amigos.

Me mostró el mundo
y me hizo descubrir
cosas bellas,
me enseñó a introducirme
en el paisaje,
y a dibujar mariposas
en el horizonte.
Hicimos juntos
de la esperanza
nuestra bandera.

Soñamos entonces
con caracolas espiruladas,
con peces de sombra,
y también con barriletes de colores.
A partir de uno y mil sueños,
las luciérnagas y las estrellas fugaces
deslizaron su beso en nuestra frente,
fue precisamente entonces
que la música entró como cascada.

Abrazo apretado,
huella imperecedera,
palabra apretujada,
murmullo de lluvia,
en busca de una trocha
hallamos un camino...
escalamos montes,
nos escondimos
entre los pinos azules,
confabulamos y nos reímos
de las tristezas,
y así,
nos prendimos a la vida,
¡nada podía vencernos!

Él junto a mí,
yo junto a él,
mi padre,
¡...siempre allí..!

Guatemala, 17 de junio de 2001.

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