miércoles, 26 de enero de 2011

La misma mirada

La ronda


Y pasó el tiempo,
las semanas,
los meses
y los años...
Mientras tanto
los rostros cambiaron,
las mentes fueron menos ágiles,
la voz más nocturna,
los pasos más lentos
los sueños más angostos
la mirada...
la mirada...
la misma.
Algo ocurría de pronto,
algo que quería escapar
del letargo,
sí, era el recuerdo,
si... el recuerdo
que estaba ahí...
doblado como un abanico,
pero vivo y brillante,
como una luciérnaga
de luz azulada...
exactamente igual
a la ronda de ayer...
y ahora sin conjuros,
sin brujas ni varitas
se encontró
nuestra palabra
en el ciberespacio,
mágicamente etérea
suspendida como
una telaraña plateada.
No hubo ya distancia
ni geografía tirana,
nuestros pasos
se traslaparon
y hubo entonces
tres latidos,
tres sueños,
tres sentimientos
las manos juntas otra vez...

Entonces...
en otro escenario
cruzamos puentes,
bordeamos Círculos
con apellido,
bahías de cangrejos
y peces de colores.

Visitamos iglesias
y catedrales ecuménicas
que escucharon nuestros rezos...
Degustamos también guisos
como los de Aladino,
Shahriar y Schehrezade
acompañados de vinos celestes.

Y al frente: estaba la Casa Blanca...
con sus cinco salones de colores,
sus lámparas enormes
chorreando ojivas transparentes,
la Casa Blanca blanca
con sus paredes adornadas
de rostros históricos,
y saliendo sus jardines gozosos,
parques elípticos florecidos,
todo fastuoso e increíble...
...mientras tanto...
nosotras de nuevo,
aquí, allá y siempre,
manos juntas y apretadas,
cantando de nuevo,
haciendo una ronda
retomando la ronda de ayer
una ronda otra vez...

Washington, 17 de junio de 2008.

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