María Blanco delantal blanco
Reventó la mañana llena de sol
y tan brillante y olorosa
como un verde limón.
y tan brillante y olorosa
como un verde limón.
María Blanco delantal blanco
corría por los jardines
moviéndose presurosa
como un ratón,
llevaba en la manos
su enorme abanico de cartón.
corría por los jardines
moviéndose presurosa
como un ratón,
llevaba en la manos
su enorme abanico de cartón.
Engalanada con vestido
de encajes y bolitas
y colgando del pelo
un brillante y enorme listón.
de encajes y bolitas
y colgando del pelo
un brillante y enorme listón.
¡Anita! ¡Anita!
gritaba mi negra,
llamándome desde la cocina
con su voz ronca de turrón.
gritaba mi negra,
llamándome desde la cocina
con su voz ronca de turrón.
Como una reina en sus dominios
cocinaba mermeladas en el fogón
tarareando todo el día
en su querido rincón.
cocinaba mermeladas en el fogón
tarareando todo el día
en su querido rincón.
María Blanco delantal blanco
jugaba con ollas y paletas
y también con el tazón.
revolviendo ingredientes
y también abrazos y besos
ya que en vez de sangre
tiene miel en el corazón...
jugaba con ollas y paletas
y también con el tazón.
revolviendo ingredientes
y también abrazos y besos
ya que en vez de sangre
tiene miel en el corazón...
María Blanco, delantal blanco,
desde muy temprano
trabajaba en el fogón,
sus manos amasaban
las ricas arepas
que preparaba sin ton ni son,
ta, ta ta, sonaban sus palmas
ta, ta ta, sonaba la masa
y una a una se amontonaban
formando una pila
en una servilleta marrón.
desde muy temprano
trabajaba en el fogón,
sus manos amasaban
las ricas arepas
que preparaba sin ton ni son,
ta, ta ta, sonaban sus palmas
ta, ta ta, sonaba la masa
y una a una se amontonaban
formando una pila
en una servilleta marrón.
"Venga mi niña, venga mi primor,
que esta negra le ha hecho sus arepas,
para que usted entre en calor..."
Ta, ta, ta sonaban las palmas,
Ta, ta, ta, sonaba la masa,
apilándose las arepas
convirtiéndose en un montón.
que esta negra le ha hecho sus arepas,
para que usted entre en calor..."
Ta, ta, ta sonaban las palmas,
Ta, ta, ta, sonaba la masa,
apilándose las arepas
convirtiéndose en un montón.
Sí... María Blanco delantal blanco,
llevaba su abanico de cartón.
Engalanada con vestido
de encajes y bolitas
y colgando del pelo
un brillante y enorme listón.
llevaba su abanico de cartón.
Engalanada con vestido
de encajes y bolitas
y colgando del pelo
un brillante y enorme listón.
Si era mi nana querida
quien en vez de sangre
tenía miel en el corazón...
quien en vez de sangre
tenía miel en el corazón...
Panamá, 23 de enero de 2007.
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